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11/20/2006
Al menos 80 personas han muerto en el oeste de Afganistán debido a las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias que siguen azotando la región, según un nuevo balance facilitado por las autoridades. Trabajadores humanitarios entregaban hoy varias toneladas de alimentos y ayuda a la población de la provincia de Badghis, según explicó el director de la comisión de Desastres del Gobierno, Habibula Murghabi. Los cooperantes han tardado más de dos días en acceder a la montañosa región, a la que llegaron en burros y caballos. Murghabi indicó que el balance de fallecidos en los distritos de Balamurghab y Ghormach ha subido a 62, mientras 92 personas permanecen desaparecidas. "Las carreteras están todavía mal, y la pasada noche llovió mucho de nuevo. Todavía está lloviendo", indicó el responsable en una conversación telefónica desde Badghis. El pasado jueves, las fuertes lluvias provocaron inundaciones repentinas que anegaron varias localidades en Badghis, donde vivían unas 50.000 familias. Entre las otras zonas afectadas en el oeste del país se encuentra la provincia de Farah, donde han muerto al menos 18 personas en los últimos días, incluyendo varias mujeres y niños, explicó el jefe de la Policia de la provincia, el general Sayed Aga Saqib.
KABUL, 20 Nov. (EP/AP) 11/18/2006 El contingente español en Afganistán puso ayer día 17, a disposición de las autoridades afganas, sus recursos humanos y materiales para ayudar a la población ante las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias en la provincia de Badghis, zona de responsabilidad española.
Las zonas más afectadas han sido los distritos de Ghor Moch y Bala Morghab, donde hay al menos dos pueblos destruidos y se calcula que 300 familias han perdido sus casas.
Hoy día 18 se calcula que son 53 las víctimas mortales, lo que será difícil confirmar. Seguramente habrá más.
La zona es de terreno muy accidentado; evacuar por tierra es muy complicado, no hay carreteras, sólo muy malos caminos de tierra que con las lluvias estarán impracticables.
Sólo los helicópteros podrán hacer algo y tendrán que volar a destajo.
A aquella gente, que no tiene nada o casi nada, solo le faltaba esto.
11/16/2006 Diversos medios de comunicación publican una noticia sobre una chica afgana llamada Nadia.
JANOT GUIL. BARCELONA.
La cara de Nadia G. es como un atlas histórico del convulso Afganistán de los últimos lustros. Esta joven de 21 años que reside en la capital afgana, Kabul, tiene medio rostro y parte de su cuerpo destrozado. Por culpa de una bomba que estalló en su casa cuando ella tenía ocho años y su país se debatía en guerra civil entre facciones fundamentalistas y militares, tras la retirada del invasor soviético.
«Gracias» a su cara destrozada, que le tuvo ingresada en un hospital dos años, Nadia pudo cometer, por necesidad, una osadía en un país islámico. A los 10 años asumió -aunque no sobre papel oficial- la identidad de su hermano, justo después de que éste fuera asesinado por unos militares. Engañó así a los gobernantes talibanes, que cuando en 1996 tomaron el control de Afganistán prohibieron trabajar a las mujeres fuera de casa.
Nadia mudó en hombre para poder mantener a sus padres y sus dos hermanas pequeñas. Porque su padre, antiguo trabajador del Ministerio de Sanidad afgano, había quedado incapaz por un trastorno mental que le causó la muerte de su hijo; y su madre estaba aquejada del corazón. Trabajó, como hombre, en la construcción y en el campo.
Hace dos años, la ONG Asociación por los Derechos Humanos de Afganistán (ASDHA) conoció el caso de Nadia y empezó a ayudarla. La formó para que se sacara el graduado y aprendiera inglés.
Cirugía salvadora
Ahora, con el respaldo de esta entidad, del Hospital Clínic de Barcelona y de la Fundación Cirujanos Plásticos Mundi, esta chica podrá rehacer su vida en su país. Como mujer que es.
Actualmente ya vive como tal cuando acude a la Universidad de Kabul para estudiar Económicas o cuando trabaja con una ONG de mujeres. Al amparo de un Afganistán en el que, aunque ya no gobiernan los talibanes, las mujeres y los hombres están bastante aislados en el espacio público. Pero Nadia G. teme que un día sea reconocida y pague su secreto.
Nadia, que ayer explicó -en inglés- su caso en Barcelona, durante unas jornadas sobre la violencia de género en Afganistán, será operada el próximo 22 de noviembre en la capital catalana, en un centro del Hospital Clínic, que costea los gastos. Se quedará cinco meses en Cataluña, porque la reconstrucción de su cara requerirá de una segunda intervención. ASDHA no puede sufragar esta estancia, por lo que ha abierto una cuenta corriente para recabar fondos.
Para Nadia, la cirugía estética es obligada. Paliará los destrozos que la bomba provocó en su cara, y, aún más importante, se asegurará así de que podrá volver a vivir como mujer en su país sin temor a que las cicatrices de su rostro devastado delaten su pasado... y alguien tome represalias.
Podría ahorrarse la cirugía y ocultarse bajo de un «burka», pero se arriesgaría a que, cuando se lo quitara, la viera un ojo delator. Ya vivió demasiado en vilo cuando era hombre. «Cada vez que iba a comprar ropa corría un riesgo», explicó.
Su temor a ser descubierta es tal que en la rueda de prensa de ayer se pidió a los periodistas que no se filmara ni fotografiara su rostro.
Nadia no quiere obstáculos para volver a ser mujer en su país, aunque allí eso es un mal negocio, pues verá recortados sus derechos por su condición sexual. Lo sabe, pero no se echa atrás. «Cuando era un hombre corría el riesgo de ser descubierta. Ahora, como mujer, no tendré tantos derechos, pero es que yo quiero ser y vivir como una chica», espetó.
11/12/2006 
Para ampliar un poco más la información de cómo está hoy la situación, transcribo un artículo de BBC Mundo.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), se ha visto obligado a recortar toda la asistencia humanitaria no urgente destinada a los habitantes de Kandahar, en el sur de Afganistán.
La disminución en la ayuda humanitaria se produce al tiempo que el PMA lucha con el fin de enfrentar las necesidades urgentes de casi 100.000 personas desplazadas durante recientes enfrentamientos. Los programas de alfabetización, donde las mujeres recibían comida si asisten a las clases, son los más afectados. Muchas de las mujeres que han participado en este programa de alfabetización son viudas.
Una herramienta vital Una mujer, cuyo marido murió cuando los soldados estadounidenses bombardearon Kandahar en 2001, indicó que las lecciones habían provocado un gran cambio en su vida. Otra -su esposo fue víctima de un atacante suicida- hizo un llamado para se restablezca la ayuda suspendida. "Tenemos dos meses sin recibir ayuda. Tenemos problemas y esa ayuda es realmente importante para nosotras", afirmó. La educación de las mujeres en una sociedad profundamente conservadora podría ser una herramienta vital para el desarrollo.
En la tradicional sociedad pashtún, la identidad de las mujeres es completamente servil al hombre.
Pero esto podría cambiar. Cualquier iniciativa internacional destinada a atacar los problemas de seguridad en Afganistán, debe considerar este tipo de iniciativa como un componente vital. Además, existen líderes musulmanes afganos que respaldan el derecho que tienen las mujeres de ser educadas. "Si contamos con mujeres educadas, creo que solucionaremos entre el 80% y el 90% de los problemas en nuestra sociedad", afirmó el clérigo sufi, Hji Musa Kaleem Agha. Sin embargo, el Talibán, que tiene una creciente influencia en la sociedad afgana nuevamente, se opone a casi todas las formas de brindar educación a las mujeres afganas. Asimismo, existe una seguridad muy estricta en las escuelas.
Incentivo Todas las mujeres necesitan ser requisadas en busca de bombas o armas ocultas antes de entrar al salón de clases. Las alumnas viajan juntas por protección y llegan felices cuando pueden deshacerse de sus burcas azules que les cubren completamente sus rostros cuando caminan por las calles. Mientras sus hijos estudian en clases separadas, las mujeres -de diferentes edades- aprenden a leer y a escribir además de otras herramientas como coser, para que puedan ganar dinero y mantenerse económicamente. Para aquellas mujeres que están casadas, y que han podido persuadir a sus esposos para que las dejen asistir a las clases, la promesa de recibir una bolsa de comida a cambio fue un aliciente útil.
El director de una de las escuelas, Parizad Sadada, dijo que el dejar de brindar ayuda alimentaria es una violación a la promesa de la comunidad internacional. "La gente que necesita esta ayuda son viudas y pobres. ¿Por qué se les debe negar sus derechos? Esta asistencia alimentaria no viene del bolsillo personal de alguien", agregó. "El Programa Mundial de Alimentos y los países desarrollados destinan asistencia humanitaria a la gente de Afganistán. Entonces, ¿Por qué ahora la ayuda no les llega a las mujeres?", expresó. A pesar de la importancia de la ayuda, se ha registrado un descenso en los fondos de los programas del PMA este año. Sólo se ha cumplido con alrededor del 30% de los requerimientos. Adicionalmente, ha habido problemas en hacer llegar la ayuda humanitaria destinada a Afganistán de manera segura debido a la agudización de la violencia en el sur del país. Por ello, los socios locales que se encargan principalmente de hacer entrega de la ayuda, cada vez se muestran más preocupados. Las amenazas son reales. La principal defensora de los derechos de las mujeres en el sur de Afganistán, Safia Ana-Jan, murió de un disparo mientras se encontraba a las afueras de su casa en Kandahar el pasado 24 de septiembre. Abdul Baqi Topal, el director del programa de alfabetización de Kandahar, dijo que las clases comenzaron en medio de un fuerte rechazo a la iniciativa. "Al realizar este trabajo tememos por nuestra vida", indicó. Tras cinco años de la caída del régimen Talibán, el fracaso de la comunidad internacional en hacer efectiva la ayuda humanitaria está ahora teniendo consecuencias reales. David Loyn BBC, Kandahar
11/1/2006 Y probablemente seguirán igual. La afgana es una sociedad islámica con unas costumbres muy arraigadas, sobre todo en el mundo rural. Lo que a nosotros nos alarma de esas costumbres para ellos es perfectamente natural, lo que han aprendido desde niños, no conocen otra cosa y por lo tanto lo asumen como propio de su cultura.
Vamos a echarle un vistazo a un artículo que ayer publicaba el gratuito 20 Minutos:
La “salvación” de Afganistán no llegó a las mujeres
Millones de niñas y mujeres siguen siendo discriminadas y violentadas impunemente.
Lo denuncia una ONG dedicada a los derechos de las mujeres.
Si son violadas, no lo denuncian porque serían acusadas de adulterio.
Una organización internacional denuncia que los derechos que prometieron para las mujeres afganas tras el derrocamiento del régimen de los talibanes en 2001 no se han trasladado a la realidad.
La organización Womankind Worldwide , que tiene un programa en Afganistán dijo que millones de niñas y mujeres afganas siguen siendo discriminadas sistemáticamente, además de violentadas en sus casas y en sus comunidades.
El informe admite que ha habido algunos avances legales, civiles y constitucionales.
Muchos casos de auto inmolación se dan ante los matrimonios forzados, que se calculan son entre un 60% y un 80% de los casamientos. Sin embargo, aún quedan pendientes asuntos cruciales que deben abordarse urgentemente, agregan, como seguridad y la efectiva concienciación de sus derechos civiles y políticos.
Womankind Worldwide envió un equipo para estudiar la situación de las mujeres afganas, y encontraron, por ejemplo, a una joven llorando y diciendo que quería morirse, después de haber intentado prenderse fuego.
La ONG informa de que ha habido un crecimiento dramático de los casos de auto inmolación de mujeres desde 2003.
La organización cree que muchos casos se dan ante los matrimonios forzados, que se calculan son entre un 60% y un 80% de los casamientos.
El 57% de las niñas se casan antes de la edad legal de 16 años.
La violencia doméstica también continúa muy extendida, y Womankind Worldwide dice que las autoridades del país casi nunca investigan las denuncias de las mujeres acerca de los ataques que sufren por parte de hombres.
Asimismo, las mujeres que denuncian una violación se arriesgan a ser encarceladas por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Aunque un cuarto de los escaños del Parlamento afgano están ocupados por mujeres, las féminas que se dedican a la política a menudo se enfrentan a amenazas o violencia.
20MINUTOS.ES 31.10.2006
Lo que se dice en este artículo es un reflejo exacto de lo que pasa en ese país en relación con las mujeres. Parece claro que hay que hacer algo, pero, ¿Qué es lo que podemos hacer? ¿Imponer nuestra forma de vida occidental? Allí no se aceptan influencias externas que pretendan cambiar sus hábitos de vida así como así. La solución es harto complicada.
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